Un quiste poplíteo, más conocido como quiste de Baker, es una inflamación constituida por líquido que se desarrolla en la parte posterior de la rodilla en la región de la fosa poplítea. El quiste se origina en el tejido sinovial por una filtración del fluido lubricante de la articulación. Hoy hablaremos de su diagnóstico y tratamiento con fisioterapia.
Quiste de baker y fisioterapia
En la anatomía de la rodilla hay unas bolsas denominadas bursas que son las que contienen el líquido lubricante de la articulación, conocido como líquido sinovial. Al infiltrarse el líquido en la bursa se produce una protuberancia en la rodilla. Cuando esta aparece en la parte de atrás de la rodilla se debe a que la bursa poplítea sufrió una infiltración de líquido sinovial.
Los síntomas del quiste de Baker es un dolor posterior vago, hinchazón y una masa en el espacio poplíteo, rango de movimiento limitado, rigidez en la parte posterior de la rodilla que a veces aumenta con la actividad y tensión detrás de la rodilla.
Por su ubicación, el quiste de Baker ejerce presión sobre estructuras anatómicas como la vena poplítea.
Los ejercicios de fisioterapia son una forma efectiva, no invasiva y natural de mejorar la situación de la rodilla en los casos de quiste de Baker. Además de ejercicios, las terapias físicas pueden implicar también masaje de tejidos blandos, electroterapia, encintado o refuerzo para apoyar la rodilla, punción seca, hidroterapia, consejos de modificación de actividad, corrección biomecánica y un regreso gradual al programa de actividades.
El tratamiento inicial de esta patología con fisioterapia ayuda a los médicos muchas veces a determinar la gravedad del caso. Si los tratamientos con fisioterapia no dan los resultados esperados entonces se plantea una artroscopia o una aspiración.
Quiste de baker: tratamiento
Un método dentro de las terapias físicas son los masajes con hielo cada 4-7 horas para reducir la inflamación del quiste de Baker. El tratamiento del quiste de baker con fisioterapia se basa en los principios de R.I.C.E (siglas en inglés para reposo, hielo, compresión y elevación) seguido de algunos ejercicios de acondicionamiento muscular. El método R.I.C.E. ayuda a reducir el dolor y la hinchazón. El paciente además deberá dejar por un tiempo las actividades agravantes, aplicar hielo con regularidad, usar un vendaje compresivo y mantener la pierna elevada por encima del nivel del corazón.
Un programa de rehabilitación puede mejorar el control de la articulación de la rodilla mediante ejercicios de rango de movimiento. Al aumentar el movimiento de la articulación también aumenta la flexibilidad. El fisioterapeuta dará un programa de movilidad, estiramiento de isquiotibiales y fortalecimiento de cuádriceps que debe repetirse varias veces al día.
¿Qué ejercicio puedo hacer si tengo quiste de Baker?
Muchos médicos se inclinan por acompañar los masajes y ejercicios con prácticas más ligeras como caminar, yoga o pilates para ayudar a la fuerza, flexibilidad y estabilidad general del cuerpo, y así proporcionar un mejor soporte a la articulación de la rodilla. Pero eso tendrá que decirlo en consulta los profesionales de Medical Exercise al revisar tu caso.
En las etapas finales de la rehabilitación de todos los pacientes con esta afección, el fisioterapeuta puede idear un plan adecuado de regreso al deporte o actividad. Volver a la actividad demasiado pronto o sin una rehabilitación adecuada a menudo conducirá a la hinchazón de la rodilla y la reaparición del quiste.
¿Qué provoca el quiste de Baker?
La inflamación que se siente por un quiste de Baker se debe a un exceso de líquido sinovial provocado por afecciones en la articulación como la osteoartritis o el desgarro de meniscos.
Las afecciones degenerativas más comunes en la causa de quiste de Baker son las siguientes:
- Osteoartritis
- Artritis reumatoide
- Desgarro de meniscos
- Desgarro del ligamento cruzado anterior (anterior cruciate ligament, ACL)
- Otras afecciones que dañan los tejidos dentro de la articulación
Lesiones meniscales
Las lesiones meniscales también son una causa del quiste de Baker y a menudo ocurren de manera traumática en deportes que requieren cambios repentinos de dirección y movimientos de torsión (a veces en combinación con un enderezamiento o flexión excesivos de la rodilla). Los desgarros de meniscos ocurren con frecuencia cuando el pie está fijo en el suelo y se aplica una fuerza de torsión a la rodilla o después de un salto o aterrizaje contundente.
Diagnóstico
El diagnóstico del síndrome de Baker puede ser complejo dado que a veces se confunde con lesiones en la rodilla como la Hoffitis. La historia clínica y las imágenes permiten un diagnóstico diferencial adecuado de la enfermedad. El estudio por imágenes de las rodillas con sospecha de quistes poplíteos puede incluir radiografías simples, artrografía, ultrasonido y resonancia magnética. Al comienzo de la evaluación, puede ser útil obtener radiografías simples para detectar otras afecciones asociadas con el quistes poplíteos, como osteoartritis, artritis inflamatoria y cuerpos laxos. Además, se pueden ver cuerpos sueltos en un quiste de Baker.