¿Qué es y cómo afecta la sacrolumbalgia?
La sacrolumbalgia se entiende como el dolor agudo o crónico en la parte lumbosacra de la columna vertebral.
El dolor, en muchas ocasiones, es irradiado, con lo que se siente en zonas diferentes de donde se encuentra el foco. En numerosos pacientes supone incapacidad para desarrollar acciones del día a día.
Encontramos casos en los que la patología es constante, y otros en los que evoluciona por crisis, con lo que cada caso debe ser tratado de forma individual.
También es importante saber que el dolor puede ser temporal, permanente o recidivante (puede reaparecer tras un período de aparente curación).
¿Qué síntomas pueden indicar que sufres sacrolumbalgia?
El dolor a nivel lumbar bajo es el principal, pero también hay que percibir si existe irraciación hacia el sacro y/o los gúteos.
Otros síntomas son:
Dolor agudo o punzante que empeora con la actividad física y mejora con el reposo.
El dolor puede ser agudo o punzante y puede empeorar con la actividad física, como levantar objetos pesados, correr o hacer ejercicio.
Rigidez en la parte baja de la espalda
La rigidez puede ser causada por la inflamación de los tejidos en la zona afectada, lo que puede hacer que sea difícil mover la región lumbar. La rigidez también puede ser un signo de que la persona está teniendo dificultades para mover la zona lumbar debido al dolor que experimenta. Si experimenta rigidez en la parte baja de la espalda, es importante consultar a un médico para determinar la causa subyacente y recibir el tratamiento adecuado
Debilidad o entumecimiento en las piernas o los pies
La presión en la raíz nerviosa que sale de la columna vertebral puede causar síntomas en las piernas, como debilidad o entumecimiento, así como dolor o adormecimiento.
Problemas para realizar movimientos cotidianos
Es posible que tenga dificultades para realizar movimientos cotidianos como levantarse de una silla o caminar debido a los síntomas de sacrolumbalgia.
Dificultad para mantener una postura correcta
La sacrolumbalgia puede dificultar el mantenimiento de una postura correcta debido al dolor y la inflamación en la zona afectada. Sin embargo, mantener una postura correcta es importante para aliviar el dolor y prevenir futuras lesiones.
Otros casos en los que el dolor se intensifica:
- Al permanecer un determinado tiempo de pie.
- Al permanecer un determinado tiempo sentado.
- Al toser o estornudar.
- Al defecar.
¿Qué parámetros evaluamos en los pacientes?
Antes de iniciar cualquier tratamiento, es fundamental realizar una primera evaluación del paciente. Con ella recogemos la información necesaria para saber si existe un déficit muscular y cómo enfocar el posterior tratamiento. El tratamiento puede incluir ejercicios de fortalecimiento y estiramiento para mejorar la flexibilidad y la movilidad, y terapia física para ayudar a manejar los síntomas.
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Movilidad articular
Analizamos si existe alguna limitación dolorosa del rango de movilidad de las articulaciones. La movilidad articular depende de varios factores, como la anatomía de la articulación, la cantidad de líquido sinovial en la articulación, la integridad de los tejidos blandos que rodean la articulación, la fuerza muscular y la flexibilidad de los músculos y tendones que rodean la articulación.
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Equilibrio intramuscular
El equilibrio intramuscular se refiere a la capacidad de los músculos para trabajar juntos en armonía para realizar un movimiento específico. Esto incluye la habilidad de los músculos de un lado del cuerpo para trabajar con los músculos del otro lado del cuerpo de manera equilibrada y coordinada. En Medical Exercise evaluamos cómo se distribuye la fuerza a lo largo del rango de movimiento. Cualquier desviación de la relación óptima podría suponer un desequilibrio muscular y el origen de dolor.
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Fuerza muscular
Por último, comparamos el nivel de fuerza del paciente con la fuerza media de un colectivo de referencia. Una muestra de personas del mismo sexo, edad, talla y peso que, sin realizar un entrenamiento específico, no tienen dolor.